El sector de ciencia y tecnología perdió un promedio de 22,8 empleos por día durante el tercer trimestre de 2026. El dato surge de un relevamiento del grupo Economía.política.ciencia (EPC), que monitorea indicadores de política científica y depende del Centro Iberoamericano de Investigación en CTI.
Desde diciembre de 2023, cuando asumió el gobierno de Javier Milei, se registró una reducción total de 8.496 puestos, equivalente a un promedio de 8,5 por día. En el trimestre analizado, el ritmo de bajas se acercó a los 23 empleos diarios. Entre los sectores más afectados aparecen las becas del Conicet, los retiros en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y los recortes de personal en la Fábrica Argentina de Aviones “Brigadier San Martín” (Fadea).
En el Conicet, desde diciembre de 2023 dejaron sus puestos 722 trabajadores, entre investigadores de carrera y personal de apoyo. Además, el organismo otorgó 2.418 becas menos. En total, son 3.140 personas que dejaron de tener vínculos con la institución a través de tareas especializadas.
El exministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Daniel Filmus comparó la situación con otros períodos de emigración científica: “Históricamente, Argentina ha tenido períodos de expulsión de científicos. Basta con recordar los Bastones Largos, la dictadura del 76 y los 90. Sin embargo, desde mi perspectiva, nunca el fenómeno tuvo la gravedad que se ve en la actualidad. Posiblemente sea la pérdida de científicos más importante de la historia”.
En 2008, el Programa Raíces fue establecido por ley como política de Estado, con condiciones para facilitar el regreso de científicos y científicas que habían emigrado en 2001 en busca de mejores oportunidades. Desde entonces volvieron al país cientos de investigadores. La tendencia se interrumpió durante el macrismo y actualmente se revirtió.
Consultado sobre la posibilidad de que el sector privado incorporara a quienes dejaran el ámbito público, Filmus sostuvo: “Milei planteaba que era el sector privado el que iba a tomar a los científicos que se iban del sector público, pero eso no ocurre. Justamente, es la primera vez que el fenómeno se da en simultáneo: cae el empleo de científicos en el ámbito público, pero también lo hace en el privado. Lo mismo sucede con los salarios”.
Recortes en organismos y empresas
El INTA redujo su planta en casi 1.000 trabajadores durante el último trimestre. El informe vincula la caída con la desarticulación de programas y redes federales de apoyo que el organismo sostenía en distintas zonas del país. Desde la asunción de Milei, la cantidad de trabajadores de la institución bajó cerca de un 30 por ciento.
Filmus señaló: “Lo grave del caso es que la tendencia se profundizó durante los últimos meses. No es que el asunto solo quedó un shock inicial, al asumir el gobierno. Lo que uno ve ahora es que se pone peor. Aunque el relato oficial estigmatiza y persigue desde lo discursivo a las ciencias sociales, la realidad es que el gobierno también afecta a quienes necesitan equipamiento e insumos para poder trabajar. Precisamente, los que abandonan son los que se dedican a la producción de valor agregado a partir de tecnologías. Atacan organismos como el INTA, el INTI, la CNEA; y lo hacen no solo por sostener el ajuste, sino por obturar un proyecto de país, un modelo que apunte a desarrollar su propia tecnología, su desarrollo soberano”.
Los recortes también alcanzaron al Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el Servicio Meteorológico Nacional y el Anlis Malbrán. El informe incluye, además, a empresas que desarrollan tecnología en áreas estratégicas: Fadea, Nucleoeléctrica Argentina y Veng.
Presupuesto científico
El relevamiento sostiene que el Gobierno incumple la Ley de financiamiento del sector científico, que fijó aumentos progresivos para llegar a una inversión equivalente al 1 por ciento del PBI en 2032. Para 2027, la inversión debía alcanzar el 0,59 por ciento del PBI; la previsión del Gobierno es destinar el 0,17 por ciento.
La científica, diputada y física Adriana Serquis advirtió que, si se aprueba el proyecto de presupuesto 2027, “casi la totalidad de los 17 organismos científicos de nuestro país contarán con (¡aún!) menos presupuesto que en el 2026, y todos ellos, junto con las Universidades Nacionales, tendrán una partida menor que en 2023 en términos reales”. Entre los organismos que “darían un rojo” frente a 2026, mencionó al Conicet, con una baja del 9,3 por ciento; la CNEA, del 17,9 por ciento; el INTA, del 18,4 por ciento; y el INTI, del 17,9 por ciento.
Serquis agregó: “Esta reducción equivale a cavar un foso en el fondo del mar, dado que estos organismos llegan así a su tercer año consecutivo de erosión presupuestaria: todos acumulan entre un 40 y un 60 por ciento de pérdida de sus capacidades reales comparado con 2023”.







