El Gobierno argentino buscará avanzar con los acuerdos pendientes con Estados Unidos y fortalecer los canales institucionales de la relación bilateral. La estrategia cobró impulso tras las elecciones legislativas estadounidenses, en las que los demócratas quedaron al frente de ambas cámaras, un resultado que generó preocupación en la administración de Javier Milei por su posible impacto en la agenda con Donald Trump.
En el Ejecutivo reconocieron que el resultado fue más adverso de lo previsto. “Esperábamos una derrota, pero no de la magnitud que sucedió”, señalaron. La Casa Rosada contemplaba que los republicanos perdieran la mayoría en la Cámara de Representantes, pero no que también dejaran de controlar el Senado.
La nueva composición del Congreso estadounidense comenzará a funcionar el 3 de enero de 2027. Con los demócratas al mando de las dos cámaras, Trump deberá negociar con un Poder Legislativo con mayor capacidad para condicionar sus iniciativas.
Pese a ese escenario, en la Casa Rosada sostienen que Argentina mantendrá su alineamiento con Estados Unidos. El objetivo es consolidar la relación comercial, económica y tecnológica mediante acuerdos institucionales que no dependan únicamente del vínculo personal entre los presidentes.
El acuerdo comercial, entre las prioridades
Una de las principales iniciativas es el Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos (ARTI), firmado por Argentina y Estados Unidos el 5 de febrero de 2026 en Washington. Fuentes oficiales indicaron que el Ejecutivo prevé enviar el documento al Congreso argentino durante noviembre para que comience su tratamiento.
El acuerdo todavía no está vigente y debe cumplir los procedimientos legales correspondientes. Contempla preferencias arancelarias, la reducción de barreras comerciales y cooperación en inversiones, tecnología y seguridad económica.
También incluye iniciativas sobre minerales críticos, energía, infraestructura, transporte y cadenas de suministro. Para coordinar acciones, prevé recurrir al Consejo de Comercio e Inversión, creado en el marco bilateral de 2016. Ese espacio permitirá realizar consultas, abordar dificultades de implementación y avanzar en nuevas negociaciones.
Cooperación tecnológica y ciberseguridad
La agenda comprende, además, proyectos de infraestructura y tecnología que se encuentran en diferentes etapas. El 22 de octubre, Estados Unidos anunció un aporte no reembolsable de 15 millones de dólares para crear un Centro Nacional de Operaciones de Ciberseguridad en Argentina.
El canciller Pablo Quirno confirmó el financiamiento durante la visita del funcionario estadounidense Christopher Landau. Según explicó, el programa incluirá una evaluación de la red troncal de Internet de ARSAT y busca proteger infraestructura crítica, además de mejorar la prevención y la respuesta ante amenazas informáticas.
Washington también puso en marcha un programa para facilitar la incorporación de pequeñas y medianas empresas argentinas a cadenas internacionales de suministro, especialmente en actividades industriales y mineras. La convocatoria prevé aportes de hasta 100.000 dólares para capacitación y asistencia empresarial.
Desde el Gobierno aclararon que las iniciativas tienen distintos niveles de avance y que no todas implican compromisos definitivos de inversión o financiamiento.
Las consecuencias del nuevo escenario legislativo
La pérdida de las mayorías republicanas plantea dudas sobre el margen de acción de Trump para implementar futuros mecanismos de asistencia financiera a Argentina. Con una composición legislativa adversa, el Congreso estadounidense podrá investigar decisiones del Ejecutivo, convocar a funcionarios y supervisar el uso de recursos públicos.
En la Casa Rosada esperan que se mantenga el respaldo político de Washington, aunque admiten que el nuevo escenario podría dificultar algunas negociaciones financieras y comerciales.
El Gobierno distingue las coincidencias políticas entre Milei y Trump de sus diferencias económicas. Mientras la administración argentina sostiene una orientación favorable a la apertura comercial, Estados Unidos protege algunos sectores productivos y emplea los aranceles como herramienta de negociación.
El objetivo de institucionalizar la relación
Las próximas gestiones estarán a cargo de la Cancillería, el Ministerio de Economía y los organismos nacionales vinculados con el comercio, las inversiones y la seguridad. La intención es avanzar primero con los compromisos ya negociados y luego evaluar nuevas iniciativas de cooperación.
El desafío de la Casa Rosada será transformar el vínculo político entre Milei y Trump en una relación institucional de largo plazo que sostenga los acuerdos comerciales, tecnológicos y estratégicos ante cambios en el Congreso estadounidense y futuras administraciones.
Por ese motivo, el Gobierno buscará completar las negociaciones pendientes y reforzar los mecanismos de cooperación antes de que entre en funciones la nueva composición legislativa de Estados Unidos.







