El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó ante empresarios de la Unión Industrial Argentina (UIA) que la competitividad puede mejorar si se reducen los costos financieros y las regulaciones, sin recurrir a una devaluación. Como ejemplo, comparó el ahorro que podrían conseguir las pymes con un tipo de cambio de $2.100.
Caputo sostuvo que la baja actividad no se explica por el valor del dólar, que tuvo pocas variaciones este año. De acuerdo con el techo de la banda cambiaria del Banco Central, la cotización podría llegar este mes a $1.989, luego del ajuste por la inflación de septiembre, que fue del 1,93%. En el mercado, en tanto, se ubica en $1.550. Aunque podría alcanzar el límite sin que intervenga el BCRA, la entidad la mantiene por debajo. Algunos analistas describen esta situación como “la banda dentro de la banda”.
El ministro comparó las tasas que pagan las pequeñas y medianas empresas con las del mercado. “las pymes se financian hoy a niveles de 70%, 80%, 90%, cuando la tasa de mercado es de 23%, 24% o 25%”, dijo. Según su cálculo, si accedieran a tasas de entre 35% y 40%, todavía positivas pero más razonables, “tendría un ahorro al año de 40 puntos, lo que sería el equivalente a un tipo de cambio de $2.100”.
“Fíjense lo poco importante que es el tipo de cambio en la ecuación de bajar el costo argentino. Las regulaciones y el costo financiero es lo que realmente joroba a la industria”, afirmó ante los industriales. También planteó que las empresas deben competir a partir de su propia capacidad, en el marco de un nuevo modelo económico.
Si bien consideró que el tipo de cambio no es determinante para bajar los costos, Caputo usó los $2.100 como equivalencia del ahorro financiero que, de acuerdo con su ejemplo, podrían obtener las pymes. La propuesta oficial busca alcanzar un efecto similar mediante la reducción del costo de los préstamos en pesos y de los impuestos.
Una parte de su exposición estuvo dirigida a responder a economistas como Ricardo Arriazu, quien propone flexibilizar el apretón monetario para impulsar la actividad. Desde esa perspectiva, la escasez de pesos es uno de los factores que la frenan.
Caputo sostiene que “no hay un problema de liquidez” que empuje las tasas hacia arriba. A su juicio, la falta de confianza lleva a los argentinos a depositar sus ahorros a 30 días y limita que los bancos otorguen préstamos a las empresas por plazos más extensos. En ese descalce ubica una de las razones de las altas tasas que afrontan las compañías.
El antecedente de Cavallo
Domingo Cavallo no reconoció abiertamente que el peso estuviera sobrevaluado durante su gestión como ministro de Economía. Su popularidad estuvo asociada a su papel como “padre de la Convertibilidad”, el plan que había resuelto el problema de la inflación en la Argentina.
Cuando se incorporó al gobierno de Fernando de la Rúa, impulsó los Planes de Competitividad: acuerdos sectoriales destinados a compensar los efectos de la sobrevaluación. Incluyeron bajas de impuestos y de otros costos laborales, además de un tipo de cambio especial para importar. Para esas operaciones se eliminaron aranceles a bienes de capital e insumos, con permiso del Mercosur.
En ese momento no había superávit fiscal y la Argentina dependía del financiamiento externo para sostener el uno a uno. En cambio, el esquema actual de Caputo se mantiene con el mercado cerrado.
El analista financiero Christian Buteler señaló que “es cierto que el costo financiero es uno de los problemas que tiene la economía argentina y que afecta la competitividad, pero es independiente del tipo de cambio”. También sostuvo: “Cada variable tiene su importancia y su peso, y no compensa o no debería compensar otras variables”.
Buteler afirmó que “el costo financiero es alto, sobre todo para las empresas, principalmente para las pymes, y eso hay que solucionarlo”. Sin embargo, planteó: “¿Eso invalida si el tipo de cambio está bien, mal o regular en su valor? No. Son temas aparte. O sea, uno es el problema de financiación y otro es el problema de la competitividad cambiaria”.
“Tengo mi objeción y es que esto no se arregla con devaluar. Yo no creo que el Gobierno tenga que devaluar para mejorar el tipo de cambio. Solo creo que el tipo de cambio tiene que liberarse. O sea, las restricciones tienen que liberarse para que se encuentre el nivel adecuado de acuerdo con los flujos”, concluyó.

