La desaceleración de la inflación no alcanza para aliviar las dificultades de muchos hogares argentinos. Los ingresos, el empleo y la posibilidad de cubrir los gastos cotidianos se afianzaron entre las principales preocupaciones, mientras que cada vez más personas recurren a la deuda para llegar a fin de mes.
El Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora, correspondiente a septiembre, registró que el 72% de las personas menores de 40 años se queda sin dinero, como máximo, el día 20 del mes. En ese grupo, el 60,9% tomó deuda durante los seis meses previos. En el total de la población, el endeudamiento llegó al 56,2% y el 81,8% considera que su salario pierde frente a la inflación.
Otros sondeos muestran que los ingresos ganaron prioridad frente a la estabilidad de precios. Para el 76% de las personas consultadas por Hugo Haime y Asociados, el Gobierno debería enfocarse en mejorar los ingresos antes que en sostener la política antiinflacionaria. En una encuesta de Analogías, el 65,6% eligió un programa económico centrado en salarios y empleo, frente al 27,1% que priorizó la estabilidad de precios.
Cuánto duran los ingresos
El estudio de Zentrix indagó hasta qué momento del mes alcanza el dinero disponible. Casi cuatro de cada diez personas no superan la primera quincena con sus ingresos y solo el 34% llega al final del mes. Apenas el 9,8% consigue ahorrar.
Entre los menores de 40 años, el 72% se queda sin dinero a más tardar el día 20 y el 3% logra guardar parte de sus ingresos. La falta de ahorros reduce el margen para afrontar imprevistos y coincide con un mayor recurso al crédito para cubrir las últimas semanas del mes.
Los resultados también varían según el nivel socioeconómico. En la clase baja, el 59,6% se queda sin ingresos antes del día 15 y el 83,3% no llega más allá del día 20. Solo el 0,9% consigue ahorrar. En la clase media, el 51,4% se queda sin dinero antes de terminar el mes. En la clase alta, esa proporción es del 20% y el 61,9% logra ahorrar.
La situación no es igual en todos los hogares: quienes tienen menores ingresos cuentan con menos margen ante aumentos de precios, emergencias o pérdidas salariales. En la clase media también aparecen dificultades para cubrir los gastos, especialmente por el peso de las tarifas y los servicios.
El informe señala que el 81,8% considera que su salario no le gana a la inflación. Esa percepción se mantuvo por encima del 81% desde marzo y llegó al 87,4% en julio. El dato refleja la opinión de las personas encuestadas y no una medición directa de la evolución del salario real.
Crédito para cubrir gastos cotidianos
Según Zentrix, el 56,2% de la población tomó deuda durante los seis meses previos al relevamiento. Entre quienes se endeudaron, el 55,1% destinó el dinero a gastos básicos, como alimentos y salud; el 21,3%, a tarifas y servicios; y el 11,8%, a la compra de bienes durables.
El uso del crédito presenta diferencias según el destino. Cuando se aplica a alimentos, medicamentos o facturas, permite afrontar gastos que los ingresos corrientes no llegan a cubrir.
En la clase baja, el 68,1% tomó deuda en los últimos seis meses y, entre quienes lo hicieron, el 65,5% la destinó a gastos básicos. En la clase alta, se endeudó el 36,5%; dentro de ese grupo, el 63,4% utilizó el crédito para comprar bienes durables.
En la clase media, el 47,1% tomó deuda. De ese grupo, el 45,6% la usó para gastos básicos y el 29% para pagar tarifas y servicios, una proporción mayor que la registrada entre los sectores de menores y mayores ingresos.
Ingresos, inflación y situación económica
En la encuesta de Hugo Haime y Asociados, difundida la semana pasada, el 76% de las personas consultadas se inclinó por mejorar los ingresos antes que mantener la política antiinflacionaria. La segunda alternativa reunió el 22%.
Los bajos salarios aparecen entre las principales preocupaciones personales y los problemas económicos del país. También se mencionan la inflación, las dificultades para cubrir los gastos y la falta de trabajo.
El 53% opinó que el Gobierno no controla la inflación y que los ingresos son insuficientes. Otro 33% sostuvo que los precios están controlados, pero que el dinero tampoco alcanza. Así, la preocupación por la capacidad de los ingresos para cubrir los gastos también persiste entre quienes perciben una contención de los aumentos.
En ese mismo sondeo, el 52% dijo que cree que su situación económica estará peor dentro de un año y el 34% espera una mejora. La gestión de Javier Milei tuvo un 34% de aprobación y un 63% de desaprobación. Entre quienes lo votaron en el balotaje de 2023, el 29,7% dijo sentirse decepcionado y considerar que el ajuste no está valiendo la pena. Esa respuesta alcanzó al 22,8% de quienes votaron a La Libertad Avanza en las legislativas de 2025.
Salarios y empleo, entre las prioridades
La encuesta nacional de Analogías se realizó entre el 5 y el 8 de septiembre sobre 2.932 casos en las 24 provincias. Ante la opción entre un programa económico orientado a recuperar salarios y empleo o uno enfocado en la estabilidad de precios, el 65,6% eligió la primera alternativa. El 27,1% priorizó la estabilidad y el 7,3% no respondió o dijo no saber.
La diferencia a favor de la recuperación de los ingresos y el empleo fue de 38,5 puntos porcentuales. La preferencia apareció en distintos grupos de edad y niveles educativos, y llegó al 74% entre las personas de 30 a 44 años. Además, el 60,9% consideró que su situación económica personal y familiar está peor que hace un año; el 51,4% cree que el desempleo aumentará en los próximos meses y el 40,4% espera que la inflación sea mayor.
La gestión económica del Gobierno fue desaprobada por el 59,2% y aprobada por el 29,4%. A su vez, el 47,7% cree que la situación general será peor dentro de los próximos dos años. En el relevamiento, la desaceleración de la inflación que destaca el Gobierno convive con una mayor preferencia por la recuperación de los salarios y el empleo.
El trabajo y los ingresos, entre las preocupaciones
La Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (ESPOP) de la Universidad de San Andrés, realizada entre el 5 y el 11 de agosto de 2026 sobre 1.000 adultos de todo el país, también relevó inquietudes vinculadas al mercado laboral y los ingresos.
La falta de trabajo encabezó las preocupaciones, con el 39%, seguida por los bajos salarios, con el 36%.







