A cinco días del balotaje del domingo 25, el Gobierno de Brasil acusó al presidente argentino, Javier Milei, de intentar interferir en el proceso electoral. La Cancillería calificó sus declaraciones como una “inaceptable tentativa de injerencia externa” y defendió la transparencia del sistema de votación.
La respuesta se produjo luego de que Milei cuestionara al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, por sus dichos sobre las tareas domésticas y lo acusara de impulsar una campaña sucia. En una publicación en X, el mandatario argentino también insinuó, sin presentar pruebas, que Lula podría alterar el resultado de las elecciones.
“Espero que su último truco de campaña sucia no incluya robarse la elección. Zurdo ladrón”, escribió Milei en respaldo a Flávio Bolsonaro, senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, que se medirá con Lula en la segunda vuelta.
En un comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, a cargo de Mauro Vieira, sostuvo que los mensajes de Milei también estuvieron dirigidos contra el Poder Judicial y el sistema electrónico de votación. La cartera afirmó que el presidente argentino “reitera mentiras difundidas por quienes perdieron las elecciones y protagonizaron el fallido golpe militar de hace cuatro años”.
El texto oficial concluyó: “La decisión sobre el futuro de Brasil corresponde exclusivamente al pueblo brasileño, que se expresará libremente en las urnas, sin ningún tipo de injerencia externa, el domingo 25”.
En otra publicación en X, Milei escribió: “LOS PROGRES MACHIRULOS… Después andan acusan de misóginos a todos sus oponentes… se les está cayendo la careta a estos delincuentes…”, y cerró con la frase “zurdo ladrón”.
En la primera vuelta, realizada el 4 de octubre, Flávio Bolsonaro consiguió el 47,03% de los votos y Lula, el 45,16%. Milei expresó su apoyo al senador, que enfrentará al actual presidente brasileño el domingo 25 de octubre.
El cruce se suma a las diferencias entre Milei y Lula desde el comienzo de sus mandatos. En julio, el presidente argentino había llamado “presidiario” y “ladrón” a su par brasileño, en un episodio que derivó en medidas diplomáticas de Brasil. Los dos países son los principales socios comerciales del Mercosur.






