Japón lanzó una nave rumbo a Fobos, una de las lunas de Marte, con el objetivo de recoger material de su superficie y traerlo a la Tierra. Las muestras podrían aportar datos sobre los orígenes del Sistema Solar.
La Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) puso en órbita el cohete H3 antes del amanecer del martes desde el puerto espacial de Tanegashima. A bordo viaja la sonda no tripulada Martian Moons eXploration (MMX).
La nave, de cinco toneladas, tiene previsto llegar a Marte a finales del próximo verano. La misión, respaldada por cinco agencias espaciales y con una duración estimada de cinco años, cuenta con un recolector robótico de muestras y un pequeño vehículo explorador.
El presupuesto total asciende a 578 millones de dólares: Japón aporta 350 millones; la NASA, 87 millones; la agencia espacial francesa, alrededor de 68 millones; la alemana, unos 56 millones, y la Agencia Espacial Europea, unos 17 millones.
MMX intentará aterrizar en Fobos hacia fines de 2028 o durante 2029. El módulo permanecerá en la superficie solo dos horas, período en el que perforará y aspirará al menos 10 gramos de material antes de despegar.
Después, la sonda estudiará Deimos, la otra luna marciana, mediante varios sobrevuelos. La misión prevé dejar el entorno de Marte en 2030 y llegar a la Tierra en 2031. Las muestras serán depositadas en el desierto australiano.
Científicos de JAXA señalaron que el diseño de las bases de aterrizaje fue especialmente difícil por la gravedad extremadamente baja de Fobos.
Japón ya trajo material de otro cuerpo celeste: en 2020 regresó con 5,4 gramos de roca y arena recolectados en un asteroide ubicado a cientos de millones de kilómetros de la Tierra.






