Una extremidad anterior fósil de corzuela, de unos 30.000 años, fue encontrada con sus huesos articulados en el yacimiento Bajo del Tala, cerca de San Pedro. El estado de conservación y la posición de las piezas hacen que sea un hallazgo inédito.
José Luis Aguilar, fundador y director del Museo Paleontológico de San Pedro, señaló: “Para nosotros y para la región este hallazgo es muy importante porque es el primer brazo completo y articulado que se conoce de una corzuela fósil. Un ejemplar de unos 30 mil años que pasa a ser prácticamente un fósil único, por el estado de preservación y por la articulación que tienen las piezas entre sí”.
El director agregó: “En paleontología es bastante frecuente encontrar partes de un animal, pero siempre están dispersas. En este caso, se encontró armadito. Aunque el hallazgo es muy reciente, estamos pensando en la publicación en una revista científica”.
Un ejemplar y sus huesos
El conjunto está integrado por un omóplato, húmero, cúbito, radio, tarso y metatarso. Según el museo, los restos pertenecen a un mismo animal y conservaron una disposición similar a la que tenían en vida, a diferencia de los fragmentos que suelen aparecer separados.
En un comunicado, la institución indicó: “Las piezas halladas siempre han sido fragmentos de huesos largos, dientes, astas o fragmentos craneanos. El haber descubierto estos elementos asociados, de un mismo ejemplar, permitirá conocer detalles de la locomoción y otras funciones de los miembros anteriores de un animal que vivió hace unos 30 mil años y que hoy ya se ha retirado de la región pampeana”.
Los restos aparecieron a unos 10 kilómetros de la ciudad de San Pedro, en un predio de la empresa arenera Spósito S.A. El lugar es conocido por sus fósiles de animales del Pleistoceno, período comprendido entre hace 2,5 millones y 11.700 años.
El hallazgo ocurrió durante una recorrida de rutina de Aguilar con los colaboradores del museo Walter Parra y Alexis Celié. Las lluvias de los días previos habían dejado los huesos al descubierto y, tras identificarlos, el equipo los recuperó.
Ahora buscarán establecer a qué grupo pertenecía la corzuela. Como hipótesis inicial, consideran que podría corresponder a los géneros Mazama o Subulo, por sus características.
Aguilar describió el entorno en el que habría vivido el animal: “Lo interesante es imaginar a este animal, hace 30 mil años, pastando en la zona de lo que hoy es San Pedro, comiendo los pequeños brotes de la vegetación arbustiva, con bosques de espinal. Compartía ecosistema con grandes herbívoros, como fueron los perezosos y los gliptodontes; o grandes carnívoros, como los osos prehistóricos o el tigre dientes de sable. Convivió con lo que se conoce como ‘megafauna’, es decir, con grandes mamíferos que desaparecieron hace unos 10 mil años”.
Cómo son las corzuelas
Las corzuelas son cérvidos pequeños y ágiles que viven en montes, selvas y sabanas de Latinoamérica, desde el sur de México hasta el centro de Argentina. Miden entre 55 y 90 centímetros y, por lo general, pesan de 15 a 30 kilogramos. Su pelaje es color cobre y los machos tienen una cornamenta sin ramificaciones.
Son animales cautelosos, que escapan rápido ante señales de peligro. Habitan zonas con vegetación abundante, donde encuentran alimento —frutos silvestres, hojas y arbustos— y refugio.
“En 30 mil años, este animal no tuvo demasiados cambios con respecto a los que viven en la actualidad. Son chiquitos, ciervitos de pequeño porte, que viven en el norte del país, sobre todo. Aunque sean escurridizos y anden en sectores boscosos, se los puede ver con frecuencia. Como son muy indefensos, usan los árboles para protegerse de depredadores. Habitan en ecosistemas con climas que en el presente no tenemos en la provincia de Buenos Aires y en la región pampeana”, sostuvo Aguilar.
