Luiz Inácio Lula da Silva se impuso en el balotaje presidencial de Brasil con el 51,78% de los votos, frente al 48,22% de Flávio Bolsonaro. Con el 99,97% de los sufragios escrutados, el resultado revirtió la ventaja que Bolsonaro había logrado en la primera vuelta y le permitirá a Lula continuar en el Palacio de Planalto.
Lula será el primer candidato brasileño en ganar una segunda vuelta después de haber quedado en desventaja en la primera. También se convertirá en el primer presidente del país en alcanzar cuatro mandatos. Gobernó entre 2003 y 2010, volvió al poder en 2023 y permanecerá al frente del Ejecutivo hasta 2030 tras este resultado.
La diferencia con 2022 y el voto regional
La brecha entre los candidatos fue mayor que la registrada en 2022, cuando Lula derrotó al entonces presidente Jair Bolsonaro por 1.801.077 votos: obtuvo el 50,90% frente al 49,10%. En el recuento de esta elección, con el 99,79% de las urnas escrutadas, Lula aventajaba a Flávio Bolsonaro por más de 4,3 millones de votos, una diferencia de 3,52 puntos porcentuales.
El Partido de los Trabajadores logró sus mejores resultados en las regiones Nordeste y Norte, donde concentra sus principales apoyos electorales. Lula ganó en los nueve estados del Nordeste y superó el 60% de los votos en varios de ellos. Esa ventaja compensó el respaldo a Flávio Bolsonaro en amplias zonas del Sur, el Sudeste y el Centro-Oeste.
Sobre el voto en el exterior, un relevamiento indicó que la abstención disminuyó entre los electores que sufragaron desde Asia y Oceanía. La participación fuera de Brasil también formó parte de una elección polarizada, en la que los dos espacios procuraron sumar apoyos más allá de sus regiones de mayor respaldo.
En la campaña para el balotaje, Lula recuperó terreno y afianzó su ventaja en zonas de presencia histórica del PT. La elección se desarrolló en un contexto regional de avance de gobiernos de derecha. El presidente defendió propuestas para reducir la pobreza y la desigualdad, ampliar los programas sociales y sostener la soberanía brasileña. También enfrentó el malestar de parte del electorado por el costo de vida, cuestionamientos por corrupción y preocupación por la inseguridad.
Los desafíos del nuevo período
El cuarto mandato comenzará en un escenario político y económico complejo. Lula tendrá que negociar con un Congreso de fuerte presencia conservadora, donde los aliados de Bolsonaro cuentan con capacidad para bloquear iniciativas del Ejecutivo.
Entre los desafíos aparecen las presiones sobre las cuentas públicas, el endeudamiento de los hogares y las dificultades para acelerar el crecimiento económico. El resultado garantiza la continuidad de Lula en el poder, aunque persisten obstáculos para avanzar con su agenda.
El nuevo período presidencial empezará en enero de 2027. La polarización entre el oficialismo y la derecha brasileña seguirá marcando la política del país hasta el final de la década.

