Más de 158 millones de brasileños están habilitados para votar este domingo en la segunda vuelta presidencial entre el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro. Quien gane ocupará la Presidencia durante los próximos cuatro años.
Lula, candidato del Partido de los Trabajadores (PT), busca la reelección. Flávio Bolsonaro, de 45 años e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, compite para que el Partido Liberal (PL) vuelva al Gobierno.
La distancia entre ambos se redujo respecto de la primera vuelta, realizada el 4 de octubre. En esos comicios, Bolsonaro obtuvo el 47% de los votos y Lula, el 45%, una diferencia de alrededor de 2,2 millones de sufragios. Aunque el candidato del PL mantuvo una leve ventaja en varias mediciones posteriores, Lula achicó la brecha en las últimas semanas.
El último sondeo de Datafolha ubicó a los dos candidatos en 50% de los votos válidos. “Flávio tiene un poco de ventaja”, evaluó el analista brasileño Marco Teixeira, de la Fundación Getúlio Vargas.
Además de la elección presidencial, habrá segunda vuelta para definir las gobernaciones de siete estados, entre ellos Río de Janeiro y el Distrito Federal.
La abstención, un factor en disputa
El oficialismo intentará movilizar a quienes no concurrieron a votar en la primera vuelta. El 4 de octubre se abstuvieron más de 33 millones de brasileños, cerca del 21% del padrón.
Lula buscará aumentar la participación en los sectores populares, donde concentra una parte importante de su apoyo, especialmente en el nordeste del país. La abstención puede incidir en el resultado: en la primera vuelta, la diferencia entre los candidatos fue de unos 2,2 millones de votos.
Los apoyos para Flávio Bolsonaro
Flávio Bolsonaro llega al balotaje tras imponerse en la primera vuelta y recibir el respaldo de candidatos que quedaron fuera de la carrera presidencial. Esos espacios habían sumado en conjunto alrededor de cinco puntos, por lo que el destino de sus votos podría ser determinante.
También consiguió el apoyo de sectores de centroderecha vinculados al “Centrão”, un conjunto de partidos con fuerte presencia parlamentaria que suele ser clave para formar mayorías en el Congreso.
Teixeira consideró que Bolsonaro conservó el apoyo de su núcleo electoral sin alejar a los votantes moderados. “Todo puede suceder, pero Flávio está más sólido”, señaló.
La mirada regional
La elección es seguida también fuera de Brasil por el peso político y económico del país en América Latina. Un triunfo de Bolsonaro podría modificar la política exterior brasileña y acercar al país al Gobierno de Donald Trump, en Estados Unidos.
Los candidatos también tienen posiciones distintas frente al denominado Escudo de las Américas, una iniciativa estadounidense para coordinar acciones contra el narcotráfico y el crimen organizado en la región. Argentina forma parte de ese esquema y Lula se opone.
Durante la campaña, el presidente argentino Javier Milei manifestó públicamente su apoyo a Bolsonaro y mantuvo diferencias políticas con Lula. La votación se desarrolla en un escenario sudamericano en el que varios países tienen gobiernos de derecha o centroderecha, mientras que Lula es una de las principales referencias de la izquierda regional.
Dos propuestas para Brasil
La elección enfrenta posiciones diferentes sobre el papel del Estado, las políticas sociales, la economía y la inserción internacional de Brasil. Lula propone mantener una fuerte intervención estatal en programas públicos y políticas de inclusión, además de una política exterior con mayor autonomía frente a las principales potencias.
Bolsonaro plantea un modelo más liberal, con menor participación del Estado en algunas áreas y un alineamiento internacional más cercano a Estados Unidos. Con las encuestas que muestran una disputa ajustada, el resultado dependerá de la continuidad de los apoyos obtenidos en la primera vuelta y de la participación de quienes entonces no fueron a votar.






