Los sondeos a boca de urna en Israel ubicaban al Likud como la fuerza más votada, aunque ninguna alianza alcanzaría los 61 escaños necesarios para controlar la Knesset, el Parlamento de 120 miembros.
Las proyecciones asignaban 50 bancas al oficialismo y 52 al bloque opositor encabezado por el centrista Gadi Eisenkot. Dentro de ese espacio, Yashar, el partido de Eisenkot, obtendría 22 escaños. El Likud, liderado por el primer ministro Benjamin Netanyahu, conseguiría 24.
Los partidos de mayoría árabe sumarían otros 18 lugares: 11 para la Lista Conjunta y siete para Ra’am. La distribución proyectada dejaba sin definir la formación del próximo gobierno y abría una etapa de negociaciones, a la espera de los resultados oficiales.
En la sede de Yashar, en Tel Aviv, seguidores de Eisenkot celebraron los primeros datos, que mostraban una ventaja para la oposición, aunque sin asegurarle la mayoría parlamentaria.
Dos horas antes del cierre de las urnas, había votado el 74,3% del padrón. A esa misma hora, en las elecciones de 2022, la participación había sido del 66,3%, de acuerdo con el Comité Electoral Central.
Los comicios fueron los primeros legislativos desde el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023, un hecho que marcó un punto de inflexión en la política y la seguridad israelíes.
La denuncia de Netanyahu
Durante la jornada, Netanyahu acusó a tres integrantes de un partido de mayoría árabe de estar “tratando de robar las elecciones”. Dijo que fueron detenidos en el sur del país con sobres llenos de dinero.
Las autoridades electorales indicaron que los arrestos se produjeron cerca de los domicilios de los implicados, antes de que llegaran a los centros de votación. Calificaron el episodio como un “caso aislado” y señalaron que seguía bajo investigación. La policía lo describió como un presunto intento de soborno electoral.
Netanyahu votó durante la jornada y convocó a sus seguidores a participar. “¡Esta es una llamada de emergencia para los votantes del Likud! Hoy nadie se queda en casa. En juego está el futuro de nuestro Estado judío: un gobierno de derecha fuerte o un gobierno de izquierda apoyado por los partidos árabes”, afirmó.
Más tarde, volvió a reclamar una alta participación de su electorado: “Votantes de derechas, queridos votantes del Likud, ante los intentos de socavar la integridad de las elecciones, debemos salir a votar en masa”.
En Israel no rige la veda electoral, a diferencia de lo que ocurre en la Argentina. Por eso, los candidatos pudieron convocar a sus votantes durante toda la jornada.






