El dólar mayorista bajó $0,5 (0,03%) y cerró a $1.545,5 para la venta, en la última rueda antes del feriado bancario del viernes. La cotización quedó un 26,7% por debajo del techo de la banda cambiaria, establecido en $1.958,16. En el mercado de contado se operaron más de u$s754,8 millones.
Los contratos de futuros avanzaron hasta 0,3%. Las operaciones marcaron una expectativa de dólar mayorista a $1.573 para fines de noviembre y cerca de $1.601,5 en diciembre. El volumen negociado en ese segmento fue de u$s1.382 millones.
En el mercado minorista, el Banco Nación mantuvo el dólar vendedor en $1.470. El dólar tarjeta cerró a $2.041 y el promedio de las entidades relevadas por el Banco Central se ubicó en $1.571,84.
Entre las cotizaciones financieras, el MEP retrocedió 0,2%, hasta $1.580,83, y el contado con liquidación (CCL) cayó 0,6%, a $1.665,23. El dólar blue bajó $10 y terminó en $1.555 para la venta. En la rueda anterior, los dólares financieros habían alcanzado nuevos récords.
La depreciación del real brasileño, la incertidumbre internacional tras las elecciones legislativas en Estados Unidos y las dudas sobre la continuidad de la estabilidad cambiaria argentina incidieron en la evolución del tipo de cambio. El economista jefe de Grupo SBS, Juan Manuel Franco, indicó que, después del revés electoral para el gobierno republicano en EEUU, el mercado local sigue atento a la prima electoral y a la incertidumbre de cara al próximo año, entre otros factores por la asistencia del Tesoro estadounidense a la Argentina entre las elecciones de 2025. “Hacia adelante, el mercado podría seguir en modo cauto, ponderando cada vez más la dinámica de variables macro y micro con incidencia sobre el humor social del electorado”, resaltó.
La relación entre el peso y el real es uno de los focos de atención por su incidencia en la competitividad y el comercio bilateral. Tras la victoria de Lula da Silva en las elecciones presidenciales de Brasil, la moneda brasileña se depreció sin que el peso tuviera un movimiento equivalente.
Desde el viernes anterior a los comicios, el real perdió 9,15% de su valor frente al dólar, mientras que el peso argentino se depreció 1,5%. La brecha volvió a poner en discusión el atraso cambiario y sus posibles efectos sobre el intercambio entre ambos países.
El Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM) del Banco Central también mostró ese movimiento: pasó de 83,33 a 82,13 puntos desde el viernes previo a las elecciones brasileñas. Una caída del indicador supone una apreciación real del peso y una pérdida de competitividad relativa.
La consultora Analytica señaló que el mercado brasileño revisó sus expectativas cambiarias y ahora proyecta que el real se mantenga cerca de los valores actuales hacia fin de año. Esa previsión implica una depreciación cercana al 6% respecto de lo estimado antes de las elecciones.
El comportamiento del real es relevante para la Argentina por el peso de Brasil como socio comercial y por la competencia entre ambos países en distintos sectores industriales. GMA Capital sostuvo que el Gobierno logró amortiguar el impacto de la crisis cambiaria brasileña sobre el dólar local, aunque no pudo impedir que el peso se apreciara frente a la moneda de su principal socio comercial.
La firma advirtió que la combinación de un peso más fuerte y una prima de riesgo mayor difícilmente pueda sostenerse indefinidamente sin algún ajuste. Entre las alternativas, mencionó una reducción del riesgo país que alivie las tensiones financieras o el traslado de esas presiones al mercado cambiario.







