El Niño puede generar efectos muy diferentes de acuerdo con cada territorio: desde sequías y restricciones de agua hasta lluvias intensas e inundaciones. En abril de 2024, Bogotá implementó un racionamiento del suministro cuando el sistema Chingaza, que aporta el 70% del agua de la ciudad, estaba cerca del 16% de su capacidad. En Panamá, la sequía redujo de 36 a 22 los cupos diarios para transitar por el Canal.
En Ecuador, en cambio, las lluvias vinculadas al fenómeno afectaron a unas 160.000 personas y dañaron más de 35.000 viviendas entre diciembre de 2023 y marzo de 2024. Los casos reflejan que un mismo evento climático puede tener impactos distintos y requiere respuestas ajustadas a las necesidades y vulnerabilidades de cada zona.
El episodio que se está intensificando en el Pacífico podría ser el más fuerte de los últimos 100 años. La Organización Meteorológica Mundial estima que llegará a su punto máximo en diciembre. Sus efectos potenciales amenazan el bienestar y los medios de vida de millones de personas y comunidades que ya enfrentan situaciones difíciles.
La falta de agua y las inundaciones, además de provocar emergencias inmediatas, pueden comprometer servicios esenciales como el suministro de agua potable y energía. También pueden aumentar los riesgos para la salud pública y la seguridad alimentaria, generar pérdidas en la agricultura, la ganadería y la pesca, dañar infraestructura e interrumpir cadenas de suministro. Estos impactos pueden trasladarse a los precios y tener consecuencias económicas, sociales y fiscales.
Para respaldar la preparación y la respuesta ante el fenómeno de 2026-2027, CAF puso a disposición de América Latina y el Caribe un paquete inicial de US$1.000 millones. Los fondos apuntan tanto a cubrir necesidades urgentes como a acompañar prioridades de largo plazo.
La propuesta de la entidad incluye financiamiento, fortalecimiento de capacidades institucionales y coordinación regional, en complemento a las medidas que adopte cada país. El objetivo es reducir la dependencia de un ciclo enfocado en atender la emergencia, reconstruir y esperar el siguiente desastre.
En el marco de la tercera edición del Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe, que se realizará en Panamá el 27 y 28 de enero de 2027, CAF anunció la primera Reunión de Ministros de Economía de América Latina y el Caribe. El encuentro estará dedicado a la gestión financiera de desastres y al fortalecimiento de la institucionalidad fiscal.
La reunión abordará los desafíos asociados a El Niño, promoverá el intercambio de experiencias y buscará avanzar en herramientas para anticipar, gestionar y transferir riesgos, proteger las finanzas públicas y responder a emergencias. CAF también prevé elaborar un libro blanco con recomendaciones y buenas prácticas adaptadas a las distintas realidades de la región, además de impulsar herramientas de gestión de riesgos, asistencia técnica e intercambio de información y conocimientos.
La iniciativa busca convertir la información científica en decisiones y capacidades para reconocer amenazas, evaluar sus posibles efectos y reducir vulnerabilidades. Aunque no todos los desastres pueden anticiparse con precisión, el conocimiento puede ayudar a proteger a las personas, las economías y los territorios.






