El Niño continúa intensificándose y podría alcanzar una intensidad excepcional entre octubre y diciembre, con una probabilidad del 83%. Las proyecciones también contemplan que el fenómeno se extienda hasta principios del otoño de 2027.
La licenciada en Ciencias de la Atmósfera Brenda Dorsch explicó que El Niño se vincula con un aumento anormal de la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial. Esa variación modifica los patrones atmosféricos y puede favorecer eventos climáticos más extremos.
“Cuando esta anomalía de temperatura excede ciertos umbrales, se lo va empezando a categorizar como un Niño más intenso”, señaló. La anomalía actual supera los dos grados, un registro que permite hablar de un Súper Niño.
Si la temperatura del océano continúa subiendo, el fenómeno podría llegar a niveles históricos. Sin embargo, una mayor intensidad no implica que aumenten las lluvias en todas las regiones: algunas podrían registrar precipitaciones abundantes e inundaciones, mientras que otras enfrentarían sequías más severas.
“El Niño no es solamente lluvias. En otras regiones es sequía, pero también puede ocurrir que en las regiones donde normalmente se lo asocia con mayores lluvias estas se produzcan con mayor intensidad”, explicó Dorsch.
Qué se prevé para Tucumán
Para Tucumán, las proyecciones señalan la posibilidad de tormentas intensas, pero no anticipan necesariamente un mayor volumen total de precipitaciones durante la temporada. Dorsch describió a la provincia como una zona de transición entre áreas donde se esperan lluvias por encima de lo habitual y otras con registros inferiores a los normales.
“Por lo pronto, el pronóstico está indicando que no va a haber una mayor cantidad de lluvias. Sin embargo, lo que sí puede estar ocurriendo es que haya fenómenos más intensos y cortos”, dijo.
Por eso, aunque el acumulado de lluvia de toda la temporada no supere los valores normales, una tormenta concentrada en poco tiempo puede provocar anegamientos e inundaciones, en especial en sectores vulnerables o con dificultades para drenar el agua.
Los pronósticos estacionales muestran tendencias generales, pero no permiten precisar qué ocurrirá en una localidad concreta dentro de varios meses. Para estimar la posibilidad de lluvias en un lugar específico, la especialista recomendó consultar los pronósticos de corto plazo y prestar atención a las alertas meteorológicas cuando se aproximen tormentas.
Dorsch también mencionó las zonas próximas al río Paraná, donde las crecidas pueden aumentar el riesgo de inundaciones en áreas costeras vulnerables. Para anticipar posibles complicaciones, señaló, es importante tener en cuenta las características de cada lugar y las previsiones meteorológicas e hidrológicas.
Impactos diferentes según la región
La posibilidad de un Súper Niño pone nuevamente en consideración sus efectos sobre la producción, la infraestructura y la vida cotidiana. Dorsch aclaró que sus consecuencias no son necesariamente negativas en todos los casos y que dependen, en buena medida, de la gestión de los recursos y de la preparación de las distintas actividades.
En la agricultura, el exceso de agua puede generar problemas si el suelo no logra absorber las precipitaciones. En otras circunstancias, las lluvias pueden favorecer el rendimiento de los cultivos.
La posibilidad de aprovechar algunos efectos del fenómeno depende, sostuvo la especialista, de la planificación y del trabajo conjunto entre quienes elaboran los pronósticos y los responsables de cada actividad. La información anticipada puede ayudar a tomar decisiones, aunque no elimina los riesgos de los eventos extremos.
El vínculo con el cambio climático
El posible efecto del cambio climático sobre la frecuencia de episodios de El Niño de intensidad excepcional todavía es objeto de estudio. Dorsch recordó que hubo fenómenos muy intensos en décadas anteriores, entre ellos a fines de los años 90, pero señaló que no está establecido si el calentamiento global hará que se repitan con mayor frecuencia.
“Es algo que ya se ha observado”, indicó sobre los antecedentes históricos. De todos modos, remarcó que no hay certezas suficientes para afirmar que los Súper Niños ocurrirán en intervalos más cortos por efecto del cambio climático.
La licenciada consideró que los gobiernos deben utilizar la información científica disponible para prepararse ante los impactos del cambio climático. “Hoy en día, más que mitigar el cambio climático, es empezar ya a prever cómo mitigar los efectos”, sostuvo.
También señaló que las respuestas no pueden quedar limitadas a un solo país, porque tanto El Niño como el cambio climático tienen alcance global. A su juicio, la coordinación es necesaria para reducir los riesgos y mejorar la capacidad de adaptación de las sociedades.
Hasta cuándo podría extenderse
El fenómeno todavía está en etapa de intensificación y las anomalías de temperatura del Pacífico podrían aumentar en los próximos meses. De acuerdo con las proyecciones de la Organización Meteorológica Mundial, El Niño podría continuar hasta febrero y existe la posibilidad de que se prolongue hasta principios del otoño de 2027.
La duración y la intensidad finales dependerán de la evolución de las condiciones oceánicas y atmosféricas. Por eso, Dorsch planteó la necesidad de seguir los estudios y las actualizaciones de los organismos especializados, sin anticipar escenarios locales que todavía no pueden determinarse con precisión.






