Raúl Moyano, docente jubilado, lleva una semana desaparecido en el cerro Ñuñorco, en el Valle de Tafí. Las condiciones del terreno y del clima dificultan los recorridos y la búsqueda aérea no había podido realizarse hasta ayer por el mal tiempo.
“Aunque muchos no lo crean, es uno de los lugares más peligrosos para hacer senderismo”, afirmó el comisario Mariano Domínguez, jefe del Grupo Cero de la Policía de Tucumán. Según explicó, los senderos zigzagueantes pueden hacer que incluso montañistas con experiencia pierdan la orientación.
El Ñuñorco forma parte de las Cumbres Calchaquíes y alcanza aproximadamente los 3.121 metros sobre el nivel del mar. Sus laderas empinadas, la vegetación de altura y las vistas del valle convocan a quienes practican senderismo y montañismo, pero también hacen que el recorrido demande un importante esfuerzo físico.
El montañista Martín Merino describió el terreno, el desnivel y las variaciones climáticas como factores que vuelven complejo el ascenso. Las condiciones, señaló, pueden cambiar en pocas horas: la visibilidad puede reducirse y los senderos volverse difíciles de distinguir.
“Cuando las cosas se ponen feas en el valle, suelen comenzar a ponerse feas primero ahí”, contó Merino. Y resumió: “Cuando el Ñuñorco se tapa, se tapa con mayúscula”.

COMPLICACIONES. Hasta ayer no se pudo hacer una búsqueda aérea por las condiciones climáticas.
Hernán Parajón, referente de la Fundación Cumbres Andinas, planteó una posible secuencia de hechos: “Sospechamos que Moyano pudo haber iniciado el descenso y se topó con algún temporal que demoró aún más su regreso. Después lo atrapó la noche y ahí se complicaron aún más las cosas”. Domínguez señaló: “Creo que lo más complicado es de noche. Literalmente no se pueden ver ni las manos”.
Recomendaciones para recorrer el cerro
Domínguez aconsejó detenerse si se pierde el sendero. “Lo ideal es no seguir avanzando porque a veces uno piensa que está transitando por el sendero, pero en realidad, está transitando por las huellas que dejaron los animales”, sostuvo.
Merino advirtió que disponer de un elemento de navegación no garantiza que el camino pueda identificarse: “Independientemente de contar con un elemento de navegación, a veces cuesta visibilizar el sendero”. También explicó que las lluvias pueden alterar el terreno y volver más difícil reconocer las huellas, sobre todo en los puntos donde se cruzan varios caminos.






