La depreciación del real tras el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva abrió interrogantes sobre su impacto en la economía argentina. El resultado también modificó el escenario político: el presidente Javier Milei había respaldado a Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL). En el plano regional, la Argentina continuará como principal socio económico de Estados Unidos, mientras que el movimiento cambiario brasileño podría repercutir en el peso, la competitividad y los activos locales.
El dólar subió 8,8% en Brasil y el real se ubicó en 5,41, luego de alcanzar los 5,60 al inicio de la rueda de este lunes. En ese contexto, el tipo de cambio oficial argentino aceleró su avance hasta los $1.541.
El economista Gonzalo Carrera, de Equilibra, advirtió: “Que Brasil esté barato en relación al resto de la región y la Argentina, en particular, es negativo para la estabilidad cambiaria. Además, va a generar más presiones sobre el turismo interno, ya golpeado por la baja demanda doméstica”. La depreciación actual todavía es menor que la registrada en 2025, cuando aumentó el turismo hacia Brasil.
Claudio Caprarulo consideró que “Es relevante en que nuevo nivel se estabiliza el real brasilero para poder estimar el impacto en el balance cambiario”.
Carrera también señaló que “es probable que se incremente el déficit comercial” argentino con Brasil y que el intercambio productivo se complique. “La competitividad importa y tenemos un historial negativo con las devaluaciones de Brasil, que complicaron la estabilidad”, agregó.
En septiembre, el déficit comercial con Brasil fue de u$s51 millones, frente al rojo de u$s578 millones del mismo mes de 2025. La baja de las importaciones se explicó principalmente por el sector automotriz y por menores compras de energía eléctrica. Las exportaciones totalizaron u$s1.305 millones: crecieron 5,5% interanual y marcaron el mayor valor mensual del año.
Las acciones argentinas registraron fuertes bajas al comienzo de la semana y el riesgo país trepó a 765 puntos básicos, según J.P. Morgan. Caprarulo advirtió: “Esto encarece el financiamiento del Tesoro y aleja aún más la posibilidad de volver a emitir deuda en dólares, mientras que también sube el costo del crédito para las empresas argentinas”.
El vínculo bilateral y el Mercosur
La relación diplomática entre Argentina y Brasil se tensó después de las elecciones. Milei evitó reconocer el resultado del balotaje tras haber apoyado a Flávio Bolsonaro, quien tampoco reconoció el triunfo de Lula. En etapas anteriores, el vínculo entre Alberto Fernández y Jair Bolsonaro fue descrito como fructífero y aceitado pese a sus diferencias ideológicas. La relación entre Milei y Da Silva también había sido caracterizada de ese modo durante este tiempo.
Para Carrera, será importante seguir si Brasil mantiene el crecimiento durante el gobierno de Lula. “Soy optimista en este punto porque el PT jerarquizó la actividad económica y fue positivo”, afirmó. También sostuvo: “A diferencia de la Argentina, Brasil tiene tiene constituidas instituciones que perduran más allá de los cambios de gobierno y eso hace que la volatilidad en la economía real, en lo productivo, en el tamaño del Estado y en las principales cuestiones que hacen a la economía del país no sea tan grande como sí pasa en la Argentina”.
La Cámara Argentina de Comercio (CAC) destacó la importancia del vínculo: “la relación bilateral con Brasil tiene un peso muy importante para Argentina, ya que el país vecino es el principal socio comercial de nuestro país”. La entidad señaló que el intercambio no es “simétrico” y que Argentina ocupa el tercer o cuarto lugar entre los socios comerciales de Brasil. También remarcó que ambos países son el eje central del Mercosur y que sus lazos son profundos y difíciles de modificar, aun cuando cambian los gobiernos.
La CAC planteó que será necesario seguir la evolución del tipo de cambio brasileño y su efecto sobre la competitividad argentina. Mencionó como ejemplo a la industria automotriz, en la que ambos países compiten y que podría verse afectada. En rubros como los combustibles, en cambio, señaló que no existe competencia directa.
El presidente de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Ricardo Diab, pidió que el Mercosur tenga mayor “trascendencia”. “Todavía no está funcionando en su plenitud y tenemos la expectativa, tal vez, que esto pueda llegar a suceder”, expresó. Según planteó, el bloque busca facilitar la circulación de personas, bienes y servicios, pero “siguen existiendo trabas para la facilitación del intercambio. Sobre todo cuando pensamos en la integración Mercosur-Unión Europea”.
Sobre la agenda bilateral, la CAC sostuvo que “El triunfo de Lula puede hacer que persistan ciertas rispideces en la relación diplomática (hasta hoy todavía no se restauraron a los respectivos embajadores), pero, por otro lado, la derrota de Bolsonaro puede favorecer a que Argentina siga siendo el foco estratégico de la administración Trump, teniendo en cuenta que Argentina y Brasil compiten en la atracción de inversiones extranjeras. Al menos, los mercados financieros están anticipando algo de lo que podría pasar con la inversión en la economía real (aunque hoy Argentina también está siendo golpeada, eso es en menor medida que Brasil)”.







