El 85,5% de los recursos del Fondo Fiduciario de Infraestructura Hídrica (FFIH) estaba colocado en Letras del Tesoro Nacional al 1 de junio de 2026. Al mismo tiempo, 15 de las 24 obras financiadas con ese fondo fueron suspendidas o canceladas, y un crédito del Banco Mundial para prevenir inundaciones urbanas no registra ejecución.
Creado en 2001, el FFIH recibe el 4,31% del impuesto a los combustibles. Está destinado a financiar obras de prevención de inundaciones, saneamiento y recuperación de tierras productivas, y es la principal herramienta nacional para atender eventos hídricos extremos.
De las 24 obras iniciadas con recursos del Fondo, 13 tienen convenios rescindidos y otras dos fueron neutralizadas. Ocho continúan en ejecución y una figura como finalizada, de acuerdo con datos del Sistema de Pagos a Proveedores del Estado (SIPPE) analizados por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
Los contratos de los proyectos suspendidos o cancelados suman 144.818 millones de pesos, el 39,7% de una cartera estimada en unos 365.000 millones. Siete de esas obras están en el conurbano bonaerense. Entre las que siguen en marcha, ninguna supera el 36% de ejecución.
Menos recursos para obras
En pesos de 2026, los ingresos del Fondo fueron de 445.673 millones en 2022 y de 270.573 millones en 2023. En esos años, los pagos por obras equivalieron al 123% y al 158% de los ingresos, respectivamente, debido al uso de saldos acumulados.
La proporción cambió a partir de 2024: ese año ingresaron 191.610 millones de pesos y se pagaron 22.112 millones en obras, un 12%. En 2025, la ejecución llegó al 22%, con pagos por 57.777 millones sobre ingresos de 262.674 millones. Entre enero y mayo de 2026, alcanzó el 39%. En el acumulado de la gestión de Javier Milei, por cada 100 pesos ingresados, 23 se destinaron a obras, según el informe.
Al 1 de junio de 2026, el Fondo tenía 290.676 millones de pesos en Letras del Tesoro Nacional capitalizables (LECAP), con vencimientos previstos para el 17 de julio y el 15 de septiembre. También registraba 49.069 millones en cuentas a la vista y 247 millones en plazos fijos. En total, sus recursos ascendían a 339.993 millones de pesos.
El CEPA sostiene que la normativa del FFIH no contempla que sus recursos se constituyan como inversión financiera ni prevé colocaciones en deuda del Tesoro.
El informe también advierte que un préstamo de 200 millones de dólares del Banco Mundial, aprobado para el “Proyecto de Infraestructura Resiliente al Clima para la Gestión del Riesgo de Inundaciones Urbanas”, mantenía un 0% de ejecución a más de tres años de su aprobación.
El impacto de las crecidas
En las islas del Paraná, entre Corrientes y Entre Ríos, cientos de miles de cabezas de ganado pastorean cada año. Cuando crece el río, los productores deben trasladarlas en poco tiempo. Según productores de la zona, el costo del transporte en barcaza se duplicó, a lo que se suman los gastos de recepción en corrales y tratamiento sanitario.
Algunos productores realizan ventas forzadas y el aumento de la oferta presiona a la baja los precios de la hacienda. Entidades rurales de Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe pidieron a sus gobernadores que declaren la emergencia agropecuaria y otorguen alivio fiscal.
En Corrientes, donde se concentra cerca del 47% de la producción nacional de arroz, los productores prevén que los rindes pueden caer en años de El Niño. La superficie sembrada ya venía disminuyendo y los arroceros consideran que los precios en góndola podrían subir. En la producción de carne, el impacto podría aparecer más adelante si la mortandad de animales y la falta de pasto reducen el rodeo.
En el noreste del país, miles de personas tuvieron que dejar sus hogares y las autoridades advierten que las crecidas podrían mantenerse durante meses.
El río Paraná superó el nivel de evacuación en la capital de Corrientes. En Chaco se emitió una alerta roja para localidades ubicadas fuera de las defensas contra inundaciones, mientras que Entre Ríos permanece en emergencia hídrica desde agosto. En Misiones, la crecida interrumpió el tránsito en puentes y obligó a cerrar durante un día el circuito de la Garganta del Diablo.






