Toyota adaptó y donó dos camionetas Hilux para los traslados del papa León XIV durante su visita a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre. Una se utilizará en Buenos Aires y la otra en Córdoba.
La automotriz presentó una de las unidades en el concesionario Kansai, en un acto con el Nuncio Apostólico en la Argentina, monseñor Michael Wallace Banach, quien asistió en representación de la Santa Sede. La segunda Hilux fue trasladada a Córdoba y permanecerá bajo custodia de Gendarmería Nacional hasta que sea utilizada.
Los dos vehículos se desarrollaron sobre la plataforma de la Hilux que se fabrica en Zárate, provincia de Buenos Aires. Toyota indicó que fueron modificados para cumplir con requisitos técnicos y de seguridad del Vaticano, aunque no informó cómo será la configuración final, qué nivel de blindaje tendrán ni cuál será el esquema de protección.
El carrozado y el equipamiento estuvieron a cargo de Vallé Equipamientos, empresa con 70 años de trayectoria, instalaciones en Córdoba y Buenos Aires y certificación de Toyota Motor Corporation de Japón. El traslado quedó en manos de Furlong, socio logístico de la automotriz, con protocolos de seguridad y confidencialidad.
El concesionario Kansai gestionó cuestiones vinculadas con la Santa Sede y la Conferencia Episcopal Argentina. Además, dará apoyo logístico durante las actividades en Buenos Aires.
Qué requisitos debe cumplir un Papamóvil
La preparación de estos vehículos sigue protocolos del Vaticano, coordinados con la Iglesia local y los organismos de seguridad. La Secretaría de Estado vaticana y la Conferencia Episcopal del país anfitrión participan en la definición de las exigencias. Por razones de protección, la Santa Sede reserva información sobre aspectos técnicos como la motorización y el blindaje.
Uno de los ejes es la visibilidad: el Papa debe poder ser visto por la multitud y tener una visión directa del público. Para eso, el vehículo puede incluir una estructura elevada, conocida como “caja papal”, un asiento alto o una posición de pie con sujeción, además de pasamanos o barras de agarre.
Otro aspecto es la mecánica para circular a baja velocidad. En zonas concurridas, los recorridos pueden hacerse a entre 5 y 10 km/h, por lo que se requiere una respuesta estable del motor durante la marcha lenta, una configuración apta para trayectos urbanos con detenciones frecuentes y una suspensión que mantenga estable el habitáculo.
La protección y la seguridad estructural también forman parte de los requisitos. Según el nivel de riesgo, la configuración puede ser abierta o cerrada e incluir vidrios de protección o deflectores laterales, refuerzos en la estructura y el chasis, y espacio para escoltas y fuerzas de seguridad. El esquema queda bajo supervisión del Vaticano y del país anfitrión.
El cuarto eje es la identidad protocolar: contempla la matrícula oficial del Vaticano, SCV 1; el escudo del pontífice en los laterales; las banderas vaticana y del país anfitrión, y un interior sobrio. También se registra una tendencia a incorporar plataformas híbridas o eléctricas.
De la Renault Trafic a los protocolos actuales
Durante la visita de Juan Pablo II a la Argentina, en los años 80, todavía no existía un formato unificado de Papamóvil. Para que el Pontífice pudiera ser visto en sus recorridos, la industria local adaptó una Renault Trafic con una estructura elevada, cabina abierta y elementos básicos de protección.
La Renault Trafic adaptada para la visita de Juan Pablo II a la Argentina.
La unidad fue una solución local, en una etapa en la que cada país resolvía las adaptaciones con sus propios recursos, antes de que se establecieran criterios más unificados.
Una de las Hilux fue exhibida en el concesionario Kansai ante el Nuncio Apostólico en la Argentina.






