El presidente Javier Milei afirmó que su Gobierno deportó a unos 30.000 «terroristas» entre el año pasado y el actual, y sostuvo que la Quinta de Olivos funciona como una base militar. Lo dijo en una entrevista en Nueva York, después de participar de la Asamblea General de la ONU.
«Hoy la Quinta de Olivos es una base militar y recibe un tratamiento de una base militar», señaló al referirse a las medidas de seguridad de la residencia. «Tengo algunos enemigos pesados en el mundo. Acá en Argentina también pero los de acá son de vigesimoquinto orden», agregó.
Según el mandatario, el año pasado fueron deportados unos 10.000 «terroristas» y en lo que va de este año, otros 20.000. «Es gente que se infiltra de otros países para tratar de dinamitar el modelo argentino», afirmó.
En la entrevista también respondió a las críticas por compras y gastos en Olivos. Se había conocido la adquisición de 29 toneladas de carne por 500 millones de pesos y gastos de jardinería por 700 millones. La controversia derivó en la salida de Belén Agudiez, subsecretaria de Planificación General, responsable del manejo de la residencia y quien había incorporado a varios familiares.
Ante la denuncia por desvío de alimentos, Milei sostuvo: «La denuncia por desvío de alimentos es muy interesante. En la Quinta de Olivos comen 300 personas por día, por eso compramos tanta carne». También aseguró que esa cantidad representa la mitad de las personas que había durante la gestión anterior y cuestionó: «Hay denunciadores seriales. ¿Cuál es la discusión?».
En materia económica, negó que el país esté en recesión y puso en duda las cifras del Indec. «Dicen cualquier cosa», planteó. Además, rechazó las interpretaciones negativas sobre la actividad: «No puedo creer la deshonestidad intelectual de los economistas», afirmó, y dijo que algunos celebran los datos adversos por «el odio que le tienen a este gobierno».
El Presidente sostuvo que hay recesión cuando se acumulan dos trimestres consecutivos de caída y cuestionó los indicadores desestacionalizados. «Se arman en función de la historia. Si una economía tiene muchos cambios estructurales, los desestacionalizados miden mal. En la serie del EMAE -el Estimador Mensual de la Actividad Económica- figura que tenemos mucha volatilidad», señaló.
También se refirió a la inflación mayorista, que pasó de 0,8% a 2,1%. Según sus cálculos, al excluir el efecto de los combustibles y los alimentos, la suba es menor: «Cuando limpias el efecto del precio de los combustibles y de los alimento limpias 1.4 y te queda 0.6», dijo.
