Jorge Fernando Castro, conocido como “Roña” o “Locomotora”, murió esta madrugada en el bingo de Morón tras sufrir un infarto fulminante. Tenía 59 años. Había nacido en Caleta Olivia el 19 de agosto de 1967.
Ex campeón mundial de los medianos de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), cerró su carrera con 130 victorias, 90 de ellas por nocaut, 11 derrotas y tres empates. Después de retirarse, promovió comedores y merenderos comunitarios en el Gran Buenos Aires.
Castro llegó a Buenos Aires en 1988 junto a su primer manager, José Cifuentes. Un año antes había cerrado el Luna Park, tras 55 años de actividad ininterrumpida, en un momento difícil para el boxeo. Su pegada y su estilo desenvuelto convocaron público a la sede de la Federación Argentina de Box, en Castro Barros 75, donde acostumbraba anticipar sus nocauts.
En 1989, Carlos Ávila, dueño de Torneos y Competencias, reabrió el Luna Park por una noche para que Castro enfrentara al salteño Miguel “Puma” Arroyo. El “Roña” ganó por nocaut en nueve rounds. Poco antes había perdido el invicto ante el sampedrino Lorenzo García, que lo superó con técnica y buen boxeo.
Su ritmo de actividad fue intenso: disputó doce peleas en 1989, otras doce en 1990 y quince en 1991. La última de ese año fue en París, por el título mundial superwélter del Consejo Mundial de Boxeo. El campeón, Terry Norris, se impuso en todos los rounds. Años después, Castro contó que había viajado con una enfermedad venérea que no se había curado.
Con Osvaldo Rivero como manager, alcanzó el título mundial mediano de la AMB el 12 de agosto de 1994. Venció por un margen estrecho al estadounidense Reggie Johnson en San Miguel de Tucumán. Defendió la corona en cuatro ocasiones y la perdió un año después, en Tokio, frente al japonés Shinji Takehara. En ninguna de esas peleas dio el peso reglamentario de 72,574 kilos: evitaba el control de la balanza mediante maniobras que los fiscales internacionales toleraban.
La pelea más recordada de su trayectoria fue el 10 de diciembre de 1994, en Monterrey, México, contra el estadounidense John David Jackson, retador al título mediano de la AMB. Jackson dominó buena parte del combate y le dejó el rostro desfigurado. Al final del noveno round, cuando el médico se preparaba para detener la pelea, Castro simuló estar sentido. Cuando su rival se acercó, lo derribó con un zurdazo. Después hubo otras dos caídas y el árbitro sudafricano Stanley Christodoulou le levantó el brazo.
Christodoulou también había arbitrado Galíndez-Kates en Johannesburgo, en 1976, y Palma-Randolph en Spokane, en 1980. El triunfo sobre Jackson quedó entre los más emblemáticos del boxeo argentino.
En 1997, tras uno de sus divorcios y con necesidad de dinero, Castro arregló dos combates con Roberto “Mano de Piedra” Durán: ganó en Mar del Plata y perdió en Panamá. Más adelante buscó el título crucero, en 2000, y participó en eliminatorias por la corona mediopesada, sin conseguirlo.
El 17 de junio de 2005 sobrevivió a un choque en la Costanera Sur. El auto en el que viajaba, a alta velocidad, impactó contra un árbol en la esquina de Tristán Achával y Azucena Rodríguez. Había tomado alcohol. Permaneció más de diez días en coma, con fracturas, contusiones y una hemorragia pulmonar. Cuando despertó pidió que lo llevaran a su casa, y finalmente accedieron.
Después del accidente volvió a pelear. El 22 de abril de 2006, en el Luna Park, el colombiano José Luis Herrera lo noqueó en cuatro rounds. La revancha, en Mar del Plata en enero de 2007, fue su última presentación: Castro ganó en dos vueltas sin haberle pegado.
Su historia en el boxeo había empezado en la adolescencia, con peleas callejeras y enfrentamientos con marineros borrachos a los que echaba de los cabarets de su ciudad natal. En el ring combinó esa experiencia con una resistencia poco común al dolor. Aunque entrenaba poco y mal, siguió compitiendo con desgarros, torceduras y lesiones en los hombros.
Fuera del ring, fue habitual en los programas de Marcelo Tinelli y participó en la edición 2025 de Masterchef Celebrity. Con el dinero que ganó en televisión organizó una red de catorce comedores y nueve merenderos, además de un sistema de compras comunitarias para acceder a frutas, verduras y productos de primera necesidad a precios accesibles.
Fanático de Boca, subía a pelear con el cabello teñido de azul y oro. Estuvo casado con siete mujeres, fue padre de quince hijos y abuelo de catorce nietos.






