En el otoño europeo de 2000, Lionel Messi pasó por una serie de pruebas en Barcelona y fue evaluado por tres formadores de La Masía. Los documentos, difundidos en X por el periodista francés Florent Torchut, autor de la biografía Rey Leo, reflejan opiniones diferentes sobre el juvenil llegado desde Rosario.
La técnica y la visión, entre sus fortalezas
En uno de los informes, un evaluador valoró la lectura de juego, el manejo de la pelota y la capacidad ofensiva de Messi. “Por su edad, es un jugador técnicamente muy completo. Destaca sobre sus compañeros: visión de juego, ágil, listo, muy buen dribling y gran disparo. Muy bueno en el área”, escribió.
El documento también mencionó como falencia su desarrollo físico: “Su único punto débil es su estatura y falta de físico”. La evaluación terminó con una conclusión favorable: “Gran jugador”.
Un informe recomendó no incorporarlo
Otra de las evaluaciones puso el acento en la estatura del rosarino, que en ese momento medía 142 centímetros. El responsable consideró que su altura podía dificultar su paso a categorías superiores: “Aunque crezca, con 150 centímetros será muy complicado jugar en cadete preferente”.
El informe cerró con una recomendación en catalán y en mayúsculas: “CREO QUE NO SE HA DE FITXAR”, que significa “creo que no se debe fichar”. Como opción, planteó observar su evolución física y evaluarlo nuevamente más adelante.
“Es un Maradona”: la postura a favor de ficharlo
El tercer documento fue breve y sostuvo una posición opuesta: recomendó incorporar a Messi. “Salvando las distancias, es un Maradona (pequeño de edad). Yo lo ficharía, tiene que ir a mucho más. Ya veremos su evolución”, señaló su autor.
Los tres registros dejaron en evidencia miradas distintas sobre el futuro del rosarino: uno destacó sus recursos técnicos, otro desaconsejó ficharlo por su estatura y el restante propuso sumarlo al club y lo comparó con Diego Maradona.









