El cardenal Ángel Sixto Rossi, arzobispo de Córdoba y vicepresidente primero de la Conferencia Episcopal Argentina, describió una sociedad dividida y frágil ante la próxima visita de León XIV. El Papa llegará a una Argentina “cascoteada, socialmente bajoneada y en la que se escucha un lenguaje triunfalista”, afirmó.
Rossi planteó que la maledicencia y las posturas extremas profundizan las diferencias y dificultan los acuerdos. Consideró más honesto reconocer los problemas y buscar una respuesta colectiva que sostener un optimismo que, a su entender, no refleja la vida diaria de muchas personas.
El arzobispo no cuestionó de manera directa al Gobierno de Javier Milei, aunque advirtió que los discursos alejados de la realidad pueden generar indignación y ahondar las divisiones.
Un homenaje a Francisco

Rossi es jesuita y fue discípulo de Jorge Bergoglio.
De 68 años, Rossi conoció de cerca a Jorge Bergoglio antes de que se convirtiera en el papa Francisco. Además, creó la Fundación Manos Abiertas, que desde 1992 acompaña a personas en situación de pobreza en distintos centros del país.
El cardenal dijo que espera a León XIV con alegría y esperanza, y que también percibe esos sentimientos entre la gente. Para ilustrar la expectativa, evocó una escena de El Principito: la emoción por un encuentro esperado crece a medida que se acerca el momento.
Rossi también interpretó la visita como un homenaje a Francisco. Señaló que la inclusión del Pequeño Cottolengo Don Orione en el recorrido refleja la continuidad de la preocupación del pontífice argentino por las personas excluidas y vulnerables.
Comparó ese gesto con el primer viaje de Francisco a la isla italiana de Lampedusa, donde llamó la atención sobre la situación de los migrantes. Aclaró que no se trata de imitarlo, sino de mantener una opción evangélica que, según dijo, León XIV también representa.
La atención a las personas vulnerables

El cardenal participó en Córdoba de la presentación de una pizza dedicada a León XIV.
El arzobispo definió la visita al Pequeño Cottolengo Don Orione como una decisión de fuerte sentido evangélico. Allí viven personas con discapacidades graves y, sostuvo, esa realidad hace visible una fragilidad que suele quedar relegada.
Para Rossi, la presencia del Papa en ese lugar muestra que acompañar a quienes necesitan más apoyo es una prioridad. Describió esa mirada como una opción preferencial por los débiles, aunque no exclusiva, y dijo que el recorrido invita a no olvidar a quienes quedan al costado del camino.
Sobre la elección de Córdoba, afirmó que la ciudad puede representar al interior del país y destacó su tradición religiosa y su ubicación central. Mencionó a figuras ligadas con la provincia: Enrique Angelelli, José Gabriel Brochero, Mamá Antula, Mamá Tránsito Cabanillas y Catalina de María Rodríguez. También señaló que la visita reconoce una historia de santidad presente en distintas regiones.
Rossi estuvo en la presentación del programa de la visita papal.
El homenaje a Francisco previsto en la Catedral de Córdoba, durante las vísperas con los obispos del lunes 9 de noviembre, forma parte, para Rossi, de un reconocimiento más amplio. A su juicio, distintos gestos y decisiones del recorrido de León XIV expresan ese homenaje a través de la atención a las personas vulnerables.
El sentido pastoral y lo que viene después
Consultado sobre un posible uso político de la llegada del Papa, Rossi consideró probable que distintos sectores intenten obtener algún beneficio. Sin embargo, expresó su expectativa de que la fe y el entusiasmo de la gente estén por encima de esas disputas. Definió el viaje como pastoral: León XIV irá al encuentro del pueblo, al que describió como un solo rebaño más allá de las diferencias políticas.
El cardenal recordó que otras visitas papales tuvieron un motivo diplomático, como la de Juan Pablo II en 1982, durante el conflicto entre Argentina y Chile. En contraste, sostuvo que León XIV viajará para visitar a los fieles y no para intervenir en una disputa internacional.
Para Rossi, el desafío principal empezará cuando concluya la visita, prevista hasta el 11 de noviembre. Señaló que el mensaje del Papa no debería quedar limitado a esos días y que la sociedad tendrá que convertir sus palabras en hechos.
“Después de la visita debería notarse que nos visitó el pastor”, sostuvo. Según planteó, la llegada de León XIV debería dejar preguntas y compromisos sobre lo que cada persona puede hacer para responder a ese mensaje.
