La fuerza muscular, el descanso y una alimentación adecuada deberían estar antes que los suplementos y otras estrategias para vivir más, sostuvo el médico de familia estadounidense Mark Hyman. En un episodio de Office Hours, segmento de su podcast The Dr. Hyman Show, revisó cinco creencias sobre la longevidad y remarcó que ninguna herramienta por sí sola sustituye los hábitos básicos.
Hyman, fundador del Centro de Medicina Funcional de la Cleveland Clinic, dijo que él mismo recurre a algunas de esas herramientas. Su exposición puso el acento en hacer ejercicio, dormir bien y comer alimentos reales. También planteó que importa más conservar la fuerza que bajar de peso sin tener en cuenta qué masa se pierde.
La capacidad física, más allá de la balanza
El primer mito que cuestionó es que pesar menos asegure un envejecimiento más saludable. Hyman reconoció que el exceso de grasa corporal está relacionado con problemas metabólicos, aunque advirtió que el peso total no permite distinguir entre grasa y músculo.
En vez de enfocarse solo en la balanza, propuso observar tareas de todos los días: cargar bolsas, levantarse del suelo, subir escaleras o mantenerse sobre un pie. Según el médico, esas acciones permiten valorar la autonomía.
“Tu objetivo no es simplemente pesar menos a los 70 años, sino ser más fuerte a los 70”, expresó. Además, definió al músculo como “el órgano clave de la longevidad”.
Los suplementos no reemplazan los hábitos básicos
El segundo planteo se refirió a la idea de que una combinación de pastillas puede frenar el envejecimiento. Hyman señaló que los suplementos pueden servir para corregir deficiencias o cumplir objetivos puntuales, pero negó que sean por sí mismos una fórmula para vivir más.
Como referencia, mencionó un análisis de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, que siguió durante más de 20 años a casi 400.000 adultos sanos. De acuerdo con su explicación, el estudio no encontró una relación entre tomar multivitamínicos y un menor riesgo de muerte.
El resultado, aclaró, no descarta el uso de esos productos, pero cuestiona que puedan compensar otros hábitos. “Los suplementos pertenecen a la parte superior de la pirámide, no a la base”, indicó.
Ayuno y desarrollo muscular
El tercer tema abordó dos procesos que suelen presentarse como contrapuestos. Hyman describió la autofagia como el mecanismo mediante el cual el cuerpo elimina y reutiliza partes dañadas de las células. También mencionó mTOR, vinculado con la producción de proteínas y el mantenimiento del músculo.
Según explicó, el equilibrio puede alterarse si el organismo permanece demasiado tiempo en una etapa de reparación. Comparó el proceso con renovar una vivienda: primero se retira lo deteriorado y después se construye. Los períodos sin comer pueden favorecer la reparación, mientras que las proteínas y el entrenamiento ayudan a conservar la masa muscular.
La alternancia entre períodos de ayuno y el consumo de proteínas permite equilibrar la limpieza celular con la mantención de la masa muscular (Freepik)
Hyman advirtió que los ayunos muy prolongados o una alimentación insuficiente pueden dificultar ese equilibrio. “No caigas en la trampa de pensar que si algo de ayuno es bueno, más ayuno debe ser mejor. No es verdad”, sostuvo.
El vino, una elección y no un tratamiento
El cuarto mito que trató fue la recomendación de beber vino tinto para cuidar el corazón o prolongar la vida, asociada a la llamada paradoja francesa. Hyman afirmó que esa explicación perdió fuerza con el avance de las investigaciones.
Sobre el alcohol, sostuvo que causa cáncer y es un carcinógeno humano establecido, relacionado con tumores de mama, colorrectales, de hígado, de esófago y de cabeza y cuello. Agregó que el riesgo puede aumentar incluso con un consumo ligero y que crece cuanto más se bebe. En esa línea, el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos señala que, aunque a algunas sustancias del vino tinto —como el resveratrol— se les atribuyeron propiedades anticancerígenas, no hay evidencia de que beberlo reduzca el riesgo de cáncer.
Hyman no propuso prohibir una copa ocasional, sino diferenciar entre disfrutarla y tomarla como una recomendación para la salud. “Disfrutar una copa de vino ocasionalmente” y “beber vino porque es bueno para mí” son, para él, decisiones distintas. Quienes busquen polifenoles pueden obtenerlos de verduras, frutos rojos, hierbas, semillas y té.
La genética influye, pero no determina todo
El último punto fue la genética. Hyman reconoció que los genes pueden influir en la predisposición a determinadas enfermedades, pero cuestionó que definan por completo el envejecimiento. También relacionó la historia familiar con las decisiones cotidianas.
La historia familiar condiciona la salud, pero los hábitos cotidianos como la actividad física y el sueño definen cómo envejece el organismo (Imagen Ilustrativa Infobae)
Entre los factores que mencionó están la actividad física, el sueño, el tabaco y el alcohol, además de los vínculos sociales y la atención preventiva. “No podés elegir a tus padres, pero podés elegir lo que hacés hoy”, afirmó.
