El juicio oral y público por la muerte de Gonzalo Sebastián González comenzó en Tucumán sin intervención del Ministerio Público Fiscal. Su madre, Zulma González, participa junto a sus abogados, Patricio Char y Facundo Herrera, quienes sostienen la acusación particular contra el policía Juan Marcelo Pérez.
González tenía 24 años cuando recibió un disparo en el abdomen, el 12 de agosto de 2022, en la esquina de Coronel Zelaya y Pasaje Vera y Aragón. Pasada la medianoche, el agente de Infantería Pérez se dirigía a cumplir una consigna en barrio Francisco I. Un hombre lo interceptó y le advirtió que a pocos metros se estaba produciendo un robo. El policía vio a cuatro jóvenes y disparó. Herido, González subió a la moto de su amigo Joel y cayó dos cuadras después. Fue trasladado al hospital, donde murió.
La primera versión de la fiscalía fue diferente. Pérez declaró que vio a dos jóvenes armados que apuntaban contra otros dos, que dio la voz de “alto, policía” y que uno de ellos le disparó. Afirmó que respondió para defender su vida y que actuó de acuerdo con el protocolo. Esa explicación también se difundió como versión oficial.
Horas después del hecho, vecinos marcharon para reclamar que el policía había disparado contra un joven que no estaba robando. Zulma González conversó con personas que estuvieron en el lugar y reconstruyó lo ocurrido. Según su conclusión, Pérez disparó contra su hijo sin advertir que no había un robo en curso y sin tomar otras medidas precautorias.
La hipótesis presentada por la querella sostiene que esa noche Gonzalo había discutido con un conocido, Facundo Chávez, y que ambos resolvieron el conflicto dándose la mano. Luego se quedaron conversando. Cuando se activó la alarma vecinal, un vecino salió y detuvo al policía para advertirle sobre un supuesto robo.
La acusación particular afirmó que el agente se acercó a la esquina y “y directamente comenzó a efectuar disparos, entre cinco y siete; uno de esos disparos impactó directamente sobre el estómago de Gonzalo, quien, estando herido, caminó hacia la moto conducida por Joel, su amigo, para poder retirarse ambos del lugar. Sucedido esto, Gonzalo le avisa a Joel que le habían pegado, y este acelera la moto para retirarse por calle Coronel Zelaya con dirección al sur, pero pasadas dos cuadras aproximadamente los dos se caen y queda tirada la moto”.
Ninguno de los investigadores que intervino en la causa formuló cargos contra Pérez. Los fiscales Carlos Sale e Ignacio Lopez Bustos y la Fiscalía Regional consideraron que no había pruebas de que el agente se hubiera excedido ni de que hubiera tenido intención de matar al joven. Tampoco pidieron su sobreseimiento, una situación que frenó el avance de la acusación privada. Más adelante se solicitó desvincularlo de la causa; la querella apeló y obtuvo una resolución favorable. De ese modo, Pérez llegó acusado por homicidio a partir del planteo de la querella, no del Ministerio Público Fiscal.
El policía estuvo representado en la audiencia por su abogado defensor, Gonzalo Guerra. Las partes presentaron sus alegatos de apertura y expusieron sus teorías del caso: la defensa pidió la absolución y la querella solicitó una pena de 14 años.
“La imagen de una madre sentada en la silla de un fiscal es poderosa”, dijo Char. “Su lucha fue durísima y ella nunca quiso ningún tipo de venganza ni castigo: sólo buscaba, como cualquier víctima, llegar a juicio”, agregó.
