Un recién nacido fue encontrado dentro de una caja de cartón en un espacio común de un edificio residencial de Óbninsk, en la región rusa de Kaluga. Una gata comunitaria llamada Masha habría permanecido junto al bebé durante varias horas, en medio del frío del invierno.
Vecinos del edificio conocían a Masha, una gata de pelo largo. Sus maullidos insistentes alertaron a una mujer que vivía allí, quien se acercó y encontró al pequeño junto al animal.
Los residentes llamaron a los servicios de emergencia. El bebé fue asistido y trasladado a un hospital pediátrico, donde quedó bajo atención médica.
El recién nacido se encontraba estable y no presentaba lesiones provocadas por el frío. El calor corporal de Masha habría contribuido a evitar que su temperatura descendiera peligrosamente.
