En un mitin realizado en Clarksville, Tennessee, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió que el océano Atlántico o el Pacífico podría recibir un nombre vinculado con su apellido.
Antecedentes en los nombres geográficos
La idea se suma a otras decisiones de su administración sobre las denominaciones que aparecen en documentos y registros oficiales estadounidenses. Entre ellas, el uso de “golfo de América” para nombrar al golfo de México en algunas comunicaciones y registros del país.
Ese cambio provocó cuestionamientos y diferencias con México, que sostiene otra posición sobre el nombre de un espacio geográfico compartido. La denominación utilizada por Estados Unidos en sus documentos no obliga a otros gobiernos a adoptarla ni supone un reconocimiento internacional.
Un eventual cambio para el Atlántico o el Pacífico abriría interrogantes sobre su alcance, dado que ambos son nombres históricos de uso extendido en el mundo.
Debate por el apellido presidencial
La sugerencia aparece en medio de discusiones sobre la presencia del apellido Trump en instituciones, programas y proyectos públicos. Entre los casos mencionados están los debates en torno al Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas, en Washington, y otras iniciativas vinculadas con la imagen y la marca personal del presidente.
Sus detractores cuestionan lo que consideran una promoción de la figura presidencial a través de espacios o recursos públicos. Sus simpatizantes, en cambio, defienden las iniciativas asociadas a Trump como una manera de destacar su gestión y sus políticas.
Por el momento, cambiar el nombre del Atlántico o del Pacífico es solo una sugerencia: no se anunció ninguna medida formal. Además, una decisión unilateral de Estados Unidos no obligaría a otros países a usar la misma denominación.
