Un recién nacido fue rescatado con vida de una tubería de desagüe de unos 10 centímetros de diámetro en un edificio residencial de Zhejiang, China. El operativo se extendió durante alrededor de dos horas.
Los vecinos oyeron llorar al bebé y dieron aviso a los servicios de emergencia. Los bomberos ubicaron al recién nacido en una curva del conducto y, como no podían retirarlo desde ese punto, cortaron un tramo de la tubería y lo llevaron junto con él a un hospital.
En el centro de salud, el bebé fue identificado como “Bebé 59”, en referencia al número de la incubadora que le asignaron. Bomberos y médicos fueron retirando el plástico de manera gradual, con herramientas pequeñas, como pinzas y sierras especiales.
El trabajo demandó precisión debido a la fragilidad de la piel del recién nacido y al espacio reducido. Una vez liberado, los equipos advirtieron que tenía lesiones superficiales y una leve contusión en la cabeza, aunque mantenía sus signos vitales.
