La pobreza habría alcanzado a 15,1 millones de personas durante el primer semestre de 2026, según proyecciones privadas y una medición del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA). El INDEC difundirá el dato oficial el próximo 24 de septiembre.
La última cifra oficial disponible corresponde al segundo semestre del año pasado: fue del 28,2%, equivalente a unos 13 millones de personas. En el semestre anterior, el índice había sido del 31,6% y alcanzaba a 15 millones de habitantes. Para los primeros seis meses de este año, las estimaciones calculan que se habrían sumado 1,7 millones de personas bajo la línea de pobreza.
En el Gobierno reconocen el aumento, pero consideran que sería temporal y esperan que la desaceleración inflacionaria se refleje en una baja de los próximos indicadores. Analistas señalan que la pobreza había retrocedido desde el pico de fines de 2024, posterior a la devaluación, cuando llegó a afectar a 24,8 millones de personas. La tendencia habría cambiado después del tercer trimestre del año pasado.
Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, describió el comportamiento reciente: «Tanto el cuarto trimestre del año pasado y los dos primeros de este año mostraron un aumento sistemático. En el primer trimestre habría pasado del 26 o 27% al 30 o 31%. En el segundo, estaría en 32 o 33%. Deja un promedio aproximado en ese nivel que se asemeja en términos estadísticos al primer semestre de 2025. El Gobierno podría decir que el índice se estabilizó, pero en el primer semestre del año pasado tenías una caída, tenías un trimestre donde venía descendiendo y, en este momento, el proceso es inverso».
Salvia vinculó el cambio con varios factores. Entre ellos, mencionó el repunte de la inflación desde septiembre pasado, en un período en el que el Gobierno recurrió al Tesoro de Estados Unidos para contener el tipo de cambio, y los efectos económicos de la derrota del oficialismo en las elecciones bonaerenses del año pasado. Desde entonces, el costo de vida se ubicó entre el 2,5 y el 3%, mientras que la medición de agosto marcó su nivel más bajo en más de un año.
El director del Observatorio también sostuvo que los salarios formales e informales perdieron frente a la inflación. «Hay varios factores que están jugando. Uno de ellos tiene que ver con la aceleración de la inflación, pero con el hecho de que la inflación tendió a aumentar en un contexto donde las actualizaciones de los salarios quedaron por debajo, los salarios formales e informales estuvieron por debajo», explicó.
Otro factor, según Salvia, es el deterioro del empleo formal. «No estás creando empleo, tampoco desempleo, pero sí trabajo informal. Esto lo que hace es que por más que baje la inflación, esto no se sienta tanto en una nueva caída de la pobreza porque, al mismo tiempo, estás teniendo un deterioro de los empleos de esos mismos sectores que están cayendo en la pobreza. Los trabajadores se trasladan a actividades informales y de menor ingreso».
La indigencia, en cambio, se habría mantenido cerca del 6%. La medición atribuye ese resultado a que las asignaciones de la ANSES se actualizaron por encima de la inflación.
De acuerdo con una reconstrucción de la consultora Ex Quanti, el nivel más bajo de pobreza de la última década se registró en 2017, cuando alcanzó a 11,3 millones de personas. Desde entonces, con distintas variaciones —entre ellas, la suba de fines de 2024 y la caída posterior—, el indicador se mantuvo en torno al 30%.
La medición de la UCA proyecta que la tendencia continuará al alza durante el tercer trimestre. «Sólo en la medida que haya una recuperación económica con creación de empleo y mejoras de los salarios por sobre la inflación, es de esperar que el cuarto sea distinto», concluyó Salvia.
